“Club Inclucina”, principal certamen de alta cocina inclusiva de Aragón, nació en 2016 como iniciativa privada solidaria, en colaboración con ATADES, con el objetivo de fomentar la inclusión social de personas con discapacidad intelectual, apadrinadas por algunos de los mejores cocineros aragoneses, aprendiendo a cocinar un plato, que realizaron en vivo para un emocionado público, en una Gala benéfica en el Teatro de las Esquinas de Zaragoza.

Debido al gran éxito obtenido, en 2017 se extendió a todo el territorio aragonés, dando la oportunidad al mayor número posible de jóvenes con esta discapacidad, de aprender a cocinar de forma divertida y desarrollar aspectos que mejoren su calidad de vida, de la mano de los mejores chefs de cada provincia y entidades sociales, Atades, Atadi y Atades Huesca.

Taller educativo de cocina inclusiva

Cocinar es una actividad completa, atractiva y divertida, y un valioso recurso educativo.

Mediante la participación en esta noble actividad, se persigue fomentar los valores de estos chavales y que aprendan directamente de los chefs, creativas y diferentes técnicas de trabajo en la cocina, para fomentar su integración laboral y eliminar las barreras con la discapacidad intelectual.

Destacados cocineros, coordinados por docentes de ATADES, enseñan cada uno a un alumno con discapacidad intelectual a planificar y elegir las materias y a realizar un plato.

Los cocineros mostrarán su solidaridad con el colectivo y diseñando recetas creativas, pero sencillas, que pueda realizar por si mismo su alumno, convirtiéndolo en el autentico protagonista de la Gala, una experiencia que va más allá de lo culinario.

Gala benéfica

Saborear la integración social a través de experiencias gastronómicas, basadas en los sentidos y percepción poética de los cocineros, de las actividades educativas: literarias, artísticas y musicales, que realizan los chavales en sus centros de educación especial y que se escenificarán en el acto, apoyando el espectáculo culinario, mediante un juego dramático que acercará al público la realidad de las personas con discapacidad intelectual. Por ejemplo: “la cocina que se lee”, con poesías de los chavales. Un placer sensorial que invitará a la reflexión a través de la gastronomía y la puesta en escena.